Todos los días voy al gimnasio, desde este verano. Llevo perdidos ya unos 6 kg... y los que me quedan!
Es que estaba un poco dejada, la verdad. ¿Sabéis esas épocas en las que te ves poco femenina, y todo te da igual, y te da por zampar lo que sea? Cervezas, hamburguesas, "panteras rosa".... total, nunca seré una mujer de verdad, qué más da... Pues así estaba.
Hasta que un día vuelves a subir, te vuelves a encontrar, te sientes otra vez femenina... :) y gorda... :( Y te apuntas al gimnasio, y a la dieta, y al fin encuentras el camino, y ves que funciona...!
Pues eso, que voy todos los días. Me estoy matando haciendo spinning (bici estática vaya), es durísimo, se suda como en un horno y duelen las piernas a rabiar. Cuando miro al espejo del gimnasio veo un chico... un hombre ya, madurito, con poco pelo, algo gordito (cada vez menos :D) y nada, pero nada en absoluto, femenino. Hay que ver, quién diría que yo... Y cuando no puedo más, pienso a veces en dejarlo, en abandonar, para qué tanto esfuerzo?
Y entonces, mientras pedaleo encima de la bici, cierro los ojos, y me imagino a esa chica, Sandra, caminando por Madrid, de fiesta, pasándoselo super bien entre amigas,,, probándose nuevos vestidos la tarde de antes, preguntándose qué ponerse para la noche, probando nuevos maquillajes y rectificando a última hora... comprobando si está bien en el espejo, dudando si salir o no, y saliendo al final. Charlando, comiendo, bebiendo, riendo, atusándose el pelo...
Y esa chica soy yo. Y sigo pedaleando, con más fuerza y con más ganas que nunca!
Besos
Sandra
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